La leyenda del rock boliviano,
Nataniel Gonzales, anunció por sus redes sociales que culminó la grabación de
su reciente obra denominada “Buscando en el Tiempo” la misma se produce en
formato de vinilo con el sello Rey Record de Perú y se presentará en el mes de
abril. Entre tanto el disco se puede reservar con precio de promoción.
“Buscando en el Tiempo” es un disco
que incluye composiciones inéditas del músico enmarcadas en el rock progresivo y
un par de novedades como una versión sinfónica en vivo de la canción El Inca y
una selección de temas en versión folk metal. Las grabaciones se realizaron en
Temple Records y el Centro Púrpura en la ciudad de Cochabamba. El álbum cuenta
con la participación de músicos invitados como Oliver Argandoña, Germana
Crispín, Pamela Taboada entre otros de los grupos Fortaleza, Ozzteel, Bajo
Tierra y la Orquesta Sinfónica de Oruro dirigida por el maestro Jesús Elías.
La portada del álbum contó con el arte
de Omar Trujillo que diseño el empaque del disco para formato gatefold de 12
pulgadas y fotos de Nycolle Marcela Zusaño. La producción y arreglos musicales
estuvieron a cargo de Nataniel Gonzales y Ernesto Guevara. La masterización
para vinilo se realizó en Perú para una edición para coleccionistas. Por otra
parte, Nataniel Gonzales, confirmó que su obra estará disponible en plataformas
virtuales para la difusión de música gracias a las gestiones de Walter Krpan,
representante en Bolivia de Gorilla Gas Records & Management.
Algunas canciones de este nuevo álbum
se presentaron junto a su banda integrada por Ernesto Guevara, Gustavo Panozo,
Violeta Guevara, Sergio Terán y Fantina Guevara en UNIROCK, el festival
universitario más importante del país, en su edición de 2025, oportunidad en la
que la Carrera de Ingeniería de Sonido de la Universidad Técnica Privada Cosmos
le entregó un reconocimiento que Leyenda del Rock Progresivo Boliviano ante un
público juvenil que ovacionó al artista.
Nataniel es una leyenda viva de la
música boliviana, es autor de REALIDAD considerado el tema más importante de la
historia del rock boliviano, canción que grabó en 1973 como vocalista fundador de
Wara en ese mítico álbum denominado EL INCA, Música Progresiva Boliviana. Su
trayectoria musical incluye su participación en grupos como LOS FANTASMAS y
STEEPIN STONES de la ciudad de Oruro. En su vena folklórica ha participado en
importantes eventos internacional como solista y como integrante del Grupo
Aymara, con este grupo grabó su composición EL SARIRI, un himno para el
migrante boliviano y quizás el tema más reversionado en la historia de la
música boliviana en diversas latitudes del planeta.
Recientemente participó en una gira
nacional con un espectáculo denominado “Leyendas del Rock Boliviano” de la mano
de CM Producciones interpretando los temas emblemáticos del primer álbum de
Wara. A sus 74 años, presenta una obra musical que reafirma su legado en el
rock progresivo boliviano con su álbum BUSCANDO EN EL TIEMPO que ya se
encuentra en venta anticipada en su edición en vinilo y que puede reservarse en
contacto con el número telefónico: 73642521.
"Nunca he dejado de escuchar vinilo. Estaba muy decepcionado cuando salieron los CDs porque no me gustó la forma en que sonaban. Se perdió tanto con los CDs, y luego los MP3 se llevaron gran parte de la profundidad, toda la calidad panorámica en tridimensional, o incluso cinco dimensiones, de la experiencia de audio. Es tan genial ver el resurgimiento del vinilo. Más allá del sonido, está la experiencia del toque, el arte, las notas que puedes leer sin usar una lupa y el acto de poner un álbum. Es un pequeño ritual encantador del que nunca me canso". Jimmy Page
Con un simple texto en sus redes oficiales, TRACK, anunció la
puesta a la venta del álbum AVE FENIX en formato vinilo que conmemora los 30
años de este clásico del rock boliviano invitando a los seguidores y coleccionistas
a adquirir esta obra musical en el formato más apreciado por los melómanos.
“Nos complace mucho presentarles este regalo por los 30 años de
TRACK: NUESTRA VERSIÓN EN VINILO DEL DISCO AVE FÉNIX Pueden adquirirlo desde este 10 de Mayo en su edición de
lujo “VINILO SPLATTER AZUL” para coleccionistas. SOLICITA EL TUYO AL 70444720 ADQUIRÍ YA MISMO TU COPIA”
TRACK
que es una de las bandas míticas y pilar fundamental de la Historia del Rock
Boliviano. Alrededor de la deslumbrante guitarra de Glen Vargas se han iniciado
algunos de los mejores músicos del país. Surgida tras la disolución de
TRILOGIA, banda pionera del rock boliviano, hacia 1990 con el demo titulado
Golpea Tus Sentidos; comienzan a escribir una de las mejores páginas del rock
nacional.
Dos años más tarde sellaron en una placa discográfica el mítico álbum
"Ave Fénix", grabado en Cochabamba. Por increíble que parezca en casi
un año este disco agoto su edición, convirtiéndose hasta nuestros días en una
obra cumbre del Rock boliviano.
Éxitos como "Ave Fénix", "Pero Mama", "Levántate Vago" y "No Puedo" se
han convertido en auténticos clásicos de nuestro rock. De esta manera,
el grupo llego a tocar en casi todas las ciudades capitales del país y
sus canciones fueron "número uno" en decenas de emisoras.
Celebrando su 20º Aniversario, la banda de heavy metal boliviano Bajo Tierra, presentará su nuevo álbum titulado "Suplica por mi Alma” el 25 de junio en Oruro, su ciudad natal. El nuevo álbum tiene la particularidad de presentarse en formato de vinilo, gracias a Turu Producciones, con lo que el rock boliviano retorna al clásico formato musical.
El álbum tiene 8 temas que son composiciones de los integrantes de Bajo Tierra. El Lado B del disco propone una lectura colectiva de los problemas medioambientales y sociales que vive la humanidad y el lado T aborda temas de corte personal, desde el amor hasta el duelo por la muerte de los seres queridos, proponiendo así una lectura musical de hechos de interés masivo e individual con los que la población puede empatizar.
El álbum fue grabado en Temple Records por los ingenieros de sonido Sergio Terán y Juan Carlos Ciofulo, en la edición trabajaron José Bustamante y Andrés Mamani. La Mezcla y Masterización fue realizada por Enrique Calvetty. La versión digital de “Suplica por mi Alma” estará disponible en más de 30 palataformas gracias al trabajo de Gorilla Gas Records & Management.
Bajo Tierra está integrado por: Carlos Guevara (Voz), Gonzalo Rivera (Bajo), Ernesto Guevara (1ª Guitarra), Sergio Terán (Batería) y Roger Guevara (2ª Guitarra). En la noche del 25 de junio Bajo Tierra compartirá escenario con Azul Pezado, otra de las grandes bandas del rock orureño. El evento se realizará a partir de Hrs 20:00 en Latitud, ubicado en Calle Potosi #789, 1° de Noviembre. Se pueden realizar reservas al: 72492525.
El disco se puede adquirir por venta anticipada mediante las gestiones de Turu Producciones - Mandala Música - TDV Bolivia. Más información al 70680143 o turuproducciones@gmail.com
Al disco de vinilo vive una nueva época de auge. En
los tiempos que corren, en que para cualquier músico es importante
tener presencia inmediata en las plataformas de streaming, también hay
un público ávido por tener en sus manos su álbum favorito (o la rareza
que se encuentra por casualidad) en ese formato analógico, que ya tiene
más de 70 años y que fue relegado durante tres décadas por el disco
compacto (en el primer trimestre de 2020 se vendieron más discos de
vinilo que CD por primera vez desde 1986).
Santa Cruz no es la excepción, si hace unos cinco años conseguir buenos vinilos en la ciudad era
cuestión de suerte o de tener ‘buenos contactos’, hoy hay más opciones:
este año abrió una tienda dedicada a estos discos y hay varios grupos
de WhatsApp de coleccionistas y ofertas en Marketplace.
Ronald Choque colecciona vinilos desde 1997. Ese año se compró
su primer disco con la plata que le dieron por sus 15 años. “Mis
primeros discos eran ediciones brasileñas, ya que en ese entonces eran
un poco más económicas”, comenta Choque, cuyo material musical se centra
en el heavy metal.
“Mis discos los conseguí de distintas formas.
Desde el principio comprando en las tiendas de la calle Libertad, que
eran las únicas que conocía en esos años. También conseguí discos en los
‘cachis’ y buscando a mi gusto en tiendas de libros y vinilos de El
Alto. Recuerdo que de allá me traje tres discos sin tapa que tengo hasta
hoy. También conseguí solo tapas de discos que siempre quería tener. Y
desde que se pudo comprar online me pedí discos por ese medio”, explica
este ejecutivo de ventas, que tiene entre sus “discos difíciles” uno de
la banda brasileña Harppia. “También tengo bandas o músicos nacionales,
como El amante gitano, disco de Gabriel Dávila, que era el guitarrista de la banda de heavy Metalmorfosis”.
Quincho Terrazas empezó recién: desde 2019 busca discos en diferentes lugares.
“Empecé comprando en un grupo de ‘Melómanos’ de Whatsapp”, dice
Terrazas. “Todo empezó cuando un amigo que tiene buenos equipos de
sonido puso un disco de Elvis Presley. Sonaba bastante diferente, no
tengo un gran oído pero aprecié la diferencia y mi amigo me explicó
varias cosas. En casa aún se escucha vinilos. Mis padres tienen su
tocadiscos y sus discos.
Yo todavía pertenezco a una era no tan
digital, crecí comprando casettes, CD, tratanto de tener originales.
Durante la pandemia, con un grupo de personas empezamos a escuchar
discos enteros y apreciarlos en toda su dimensión, desde las portadas,
el orden de las canciones, etc. Ahí tomé conciencia de la importancia de
los discos enteros, como obras de arte en su conjunto”, agrega
Terrazas, que es psicólogo de profesión.
Terrazas no se considera un coleccionista, ya que para él los coleccionistas tienen cierta línea.
“Coleccionan música nacional, rock, cumbias o folclore, o bien artistas
particulares de los que tienen muchas ediciones, cosas raras, etc. No
es mi caso. Yo voy comprando aquellos artistas que escuché mil veces en
casettes o en la computadora y ahora quiero oírlos en ese sonido que
grabaron, ver sus portadas, disfrutar sabiendo que están ahí y puedo
ponerlos a girar”, señala Terrazas, quien entre sus discos ‘tesoros’
tiene varios de Maroyu, Los Brothers, Jimi Hendrix y Janis Joplin.
La artista Graciela González recibió su primer tocadiscos cuando tenía 18 años.
“Fue un regalo de mi madrina por mi graduación, es un Phillips de los
años 70. En ese momento heredé los vinilos de mis papás que estaban en
la casa de mi abuelo y también empecé a comprar”.
Al momento de comprar un disco, González se fija en varias cosas: si conoce alguna canción en el disco o los artistas que tocan, si
las mangas donde se guardan los vinilos son interesantes o si es música
nacional que podría gustarle, y obviamente, que estén en buen estado.
“Últimamente me atraen mucho los discos raros. El otro día encontré un
vinilo de la música de Star Wars pero en versión funk que me gustó
muchísimo. Me gusta no saber qué es lo que va a sonar cuando pongo el
vinilo en el tocadiscos, que sea una sorpresa la primera vez que lo
escucho”, agrega la artista.
“Lo que me gusta de los vinilos es que las canciones están hiladas unas con las otras, es
el propósito que escuches el álbum entero, es también un ejercicio de
paciencia. Además hay mucha música que existe en vinilos que no se
encuentra en las plataformas de streaming, sobre todo si hablamos de
música nacional”, menciona González, que, tiene entre sus discos
favoritos discos de Brothers Johnson, Noe Guarabia y el grupo Uma. “Y
uno que compré en El Alto por Bs 5, que cuando me fijé bien resultó ser
de Elvis Presley. ¡Ah! ¡Y un disco de Gladys Moreno que encontré en
Chile! Pero ese es más por los recuerdos del viaje y el asombro de como
la música puede llegar a todos lados sin la necesidad del internet”.
La escritora Lucía Carvalho heredó los discos de su familia y ella sigue alimentando esa colección.
Ella también va a Los Pozos a buscarlos o también aprovecha viajes a
otras ciudades. “Me interesa que sean grabados originalmente en ese
formato, para que se pueda apreciar esa técnica de grabación. A veces me
dan ganas de tener discos nuevos por puro capricho estético (las
portadas son bellísimas), pero al final me decido por discos grabados
antiguos o grabados así”, comenta Carvalho.
Carvalho, que también es música, dice que el vinilo ofrece otro tipo de experiencia. “Primero,
te aleja del celular o la computadora. Luego, la experiencia auditiva
es muy distinta. Las razones me parecen muy similares a las de comprar
un libro, por ejemplo. Podría tenerlo en digital pero también es lindo
generar una relación física con el objeto; en el caso de los libros,
hacerles anotaciones y en el caso de los vinilos cuidarlos, colocarlos
en el tocadiscos, guardarlos”.
El disco más especial que posee es el Carpenters Vol. 3, que lleva una dedicatoria de amor escrita con lapicero.
Jhonnatan Tórrez generalmente compra sus discos en Internet. Dice
que hay gente que vende vinilos pero que no sabe muy bien lo que están
vendiendo. “Hay personas que tenían esos discos en los depósitos de la
familia, los encontró de casualidad y lo terminan vendiendo en Internet.
Yo me fijo mucho en eso, porque algunos están bien conservados”, señala
Tórrez.
“No voy mucho a tiendas, porque en los últimos años ha habido un ‘hype’ del
vinilo, la gente quiere comprar y no se da cuenta de que por el hecho
de que sea viejo no quiere decir que sea caro. Hay gente que compra el
disco como objeto, pero a mí me gusta escuchar, por eso para mí el
sonido es importante. Si está dañado o mal conservado, no me interesa”,
dice Tórrez, el sicoanlista.
“A mí me interesa mucho la música
clásica, y hay muchos discos circulando de este género que son los que
venían en revistas, que eran malas grabaciones, malos prensados y malos
sonidos, lo que reduce mi rango de compra”, apunta Tórrez, que también busca vinilos en grupos de WhatsApp donde los rematan.
“Si cumplen con los requisitos que me interesan, los compro”, dice
Tórrez, que tiene entre sus discos favoritos un álbum de jazz de Dizzy
Gillespie del 69, grabado en mono; y uno de Duke Ellington con otros
músicos.
Dedicación. Quincho Terrazas busca sus joyas musicales desde 2019
Locales con discos
En
abril de este año abrió en Santa Cruz la tienda Zurco. Se encuentra
dentro del café Typica (calle La Plata # 8 de Equipetrol). Guido
Ripamonti es el propietario y en 2020 había inaugurado una tienda en La
Paz.
Ripamonti comenta que este proyecto nació “por culpa” de la pandemia. “Mi
socio Sergio ‘Mosca’ Claros y yo tuvimos que cerrar nuestros negocios.
Sergio era dueño de un bar y yo tenía un hotel. Tomando un café y
hablando de cuánto tiempo estaríamos sin poder abrir nuestros negocios y
cuánto tiempo duraría la pandemia, decidimos crear la tienda de música
Zurco. Los dos somos melómanos de toda la vida”, indica Ripamonti.
“El negocio está funcionando”, dice Ripamonti,
y agrega que ya hay muchos artistas bolivianos que empiezan a sacar su
material musical en este formato, entre ellos Gustavo Orihuela, Octavia y
próximamente Willy Claure.
La tienda Zurco cruceña la atiende Verónica Santa Cruz, quien comenta que se vende de todo,
pero sobre todo los clientes van en busca de los clásicos del rock,
como Pink Floyd, The Beatles, Led Zeppelin y Queen. En el catálogo se
encuentran esos discos de siempre, pero también bandas y cantantes más
jóvenes, desde Arcade Fire hasta Olivia Rodrigo y Taylor Swift. También
hay discos nacionales, como la banda Buri Camba o artistas latinos
(incluso alguno de Lucía Méndez).
Zurco trabaja directamente con distribuidoras de Estados Unidos, Argentina y Chile. Rey Vinyl México los nombró recientemente como representantes de todo su catálogo para Bolivia.
Hace
un par de meses abrió en Santa Cruz el Café Bar Culto (calle Arenales)
que entre sus atractivos tiene un espacio dedicado a los discos de
vinilo. Hace poco tuvieron su primer evento con este material sonoro,
cuando el músico paceño Ra Beat trajo su colección para ‘pinchar’ en
vivo para los asistentes.
Pablo Miño es uno de los administradores de Culto y también es músico y artista.
“Tenemos una pequeña colección que fuimos adquiriendo con el tiempo y
lo que venimos proponiendo es rescatar el proceso de escucha, en cierta
manera”, expone Miño. “El espacio está abierto a todo tipo de
actividades que tengan que ver con el vinilo, tanto como para generar
estas sesiones de escucha o reuniones de intercambio, y ¿por qué no?
fiestas donde todo lo que suena salga de un disco girando”, menciona el
líder de la banda La Luz Mandarina.
Y así, entre la nostalgia y la
búsqueda de un sonido perfecto, el disco de vinilo se convierte otra
vez en la sensación de los que saben disfrutar de la música.
Colección. La artista Graciela González heredó su primer tocadiscos
Pablo Gutiérrez Verdi es periodista y en esa
profesión ha desempeñado distintos roles, pero es probable que en
ninguno haya encontrado tanta pasión, entusiasmo y fanatismo como en el
rubro al que se dedica hoy: la colección y venta de discos de vinilos.
Desde 2017 comenzó en una actividad que fue amplificándose de modo paulatino, hasta
materializarse en uno de los encuentros más tradicionales del circuito
de venta de discos de la capital, la feria Vinilo Garage, con
distintas sedes, reuniendo también a otras tiendas de la escena y que ha
encontrado su espacio más habitual cerca de una vez al mes en el bar de
cervezas 236 Beer Garden, del barrio Bellavista.
Pero,
como la iniciativa es nómade, este sábado 18 se levantará en otro
reducto, la sanguchería El Pandrino (Av. Macul 5837, a pasos del metro
Macul, de 11 a 19 horas), donde se congregarán nueve expositores que
pondrán a la venta lo mejor del mundo de los acetatos. Además, con un
invitado en vivo: el grupo La Pozze Latina (entrada gratuita).
La escalada del propio emprendimiento de Gutiérrez es parte del explosivo furor que vive el negocio de los vinilos en el país,
con tiendas cada vez más especializadas, diversas y tan actualizadas
como cualquiera de otras latitudes del planeta, algunas instaladas en
recintos fijos -Sonar, Respect, Needle, Kali Yuga Distro, Al Toque
Records, Funtracks, Larga vida al vinilo o las mismas del persa Bío Bío-
y otras viviendo a través del universo digital, como es el caso de Vinilo Garage, además de Llegando los monos, Vinilos Cult, Vinilos x Mayor y SVinilos.
Aquí,
Gutiérrez -que también es embajador de la marca audiófila Gold Note en
el país- descifra sus propias historias, relatos y revelaciones en un
gusto que siempre parece irrefrenable, insaciable e infinito,
probablemente representando en su historial a cientos de fanáticos que
se emocian a diario cuando la aguja cae sobre nuestro álbum de cabecera.
-¿Cómo empezó tu pasión por coleccionar vinilos?
Comenzó
de muy pequeño, ya que en casa con mis padres y mi hermano Gonzalo
escuchábamos mucha música, principalmente casetes y discos de vinilo.
Afortunadamente, mi papá Alfredo, quien dicho de paso fue
radioprogramador en la Radio de la Universidad Técnica del Estado en su
época universitaria, también tiene esta afición musical desde niño, por
lo que podemos decir que esta pasión es algo heredable, y lo estoy
viendo yo también con mis dos hijos. Así es como en casa giraban discos de Led Zeppelin, Focus, Deep Purple, The Police, Camilo Sesto y mucho Inti-Illimani.
De
adolescente me encanté sin embargo más con el casete, porque estaba de
moda y teníamos por primera vez el poder supremo de copiar álbumes o
grabar de la radio, además de echar tus audífonos y llevar contigo tus
cintas a todos lados gracias al Walkman. Fue ya en la universidad que me
hice de un tocadiscos propio y comencé a armar mi colección más
personal, pero llegó un minuto en que la música que escuchaba en esa
época recién estaba saliendo hace poco en formato vinilo.
Ahora mismo que contesto esta entrevista estoy escuchando por primera vez en vinilo el Valentín Alsina
de 2 Minutos, salido hace tan solo días y es algo que me retrotrae a
tiempos en que pasaba más en tocatas que en fiestas. Ojalá la industria
no hubiera parado jamás porque hubiese sido feliz teniendo en vinilo
discos de Fiskales Ad-Hok o Supersordo. Lo bonito de este formato es que
te abre la paila a escuchar nuevos sonidos y ritmos, y así es como hoy
en mi colección encuentras discos de Michael Jackson, Coltrane, Los
Blops, Chacalón y Yo La Tengo.
-¿Cómo y por qué diste el siguiente paso: vender vinilos e involucrarte en este negocio? ¿Desde cuándo?
Nació
en el año 2017 de la mano de mi mejor amigo que es Andrés Zúñiga, hoy
director de Extensión de la Usach y del Sello Aula Records, quien se
contactó con el refundador del mítico sello peruano Discos Horóscopo y
comenzamos así a traer las reediciones que comenzaron a salir ese año de
esta discográfica, que se le considera uno de los sellos de música
chicha o cumbia psicodélica más importante de Latinoamérica en la década
de los ochenta.
Chacalon y la Nueva Crema, uno de los álbumes de Discos Horóscopo,
Fuimos
así los primeros que comenzamos a vender estos discos con él único
propósito de conseguir todos estos títulos gratis y además tener un
ingreso extra, que siempre viene bien para seguir comprando música.
Luego con los años poco antes del estallido social, me quedé sin trabajo
y mi única salida fue echar mano a mis discos. Comencé con un pequeño
puesto en una feria muy bonita que se llamó Viva La Vintage y que se
ponía en el Drugstore dos veces al mes, hasta que decidí crear mi propia
feria que lleva el mismo nombre de lo que es hoy mi disquería Vinilo
Garage.
Y es que de alguna forma el sueño de
tener una disquería lo tuve siempre. En mi calidad de periodista puedo
decir que mucho antes, en 2014, creé un canal en redes sociales para
difundir la cultura del vinilo, lo que también decantó en una página web
de noticias de música análoga que es vinilogarage.cl.
-¿Cuál es el grupo o artista que más te piden a la hora de comprar vinilos?
Es
súper relativo, porque como está tan convulsionado el mercado y la
producción de nuevos discos y reediciones varias, va dependiendo del
disco que esté moda. Así es como hoy lo que más piden es Dua Lipa, a raíz del notición de su debut en Chile el próximo año. Misma cosa ocurrió cuando apareció la reedición de Confort y Música para Volar de los Soda, o Locura de Virus. Para qué decir de Finally, el soundtrack de la serie manga Evangelion, título del cual creo que alcancé a vender cerca de 100 unidades.
Siempre
trato de traer música distinta, como dub, bossa, jazz, punk, krautrock,
indie o música afro, lo que me permite poder recomendar y sacar del
metro cuadrado al cliente que viene a pedirte los discos típicos como
sería un Dark Side of The Moon, disco que no puede faltar en mi
catálogo. Al final te das cuenta que la mayoría o gran parte son
personas que están comenzando a coleccionar vinilos y su lógica va por
el lado de conseguir en este formato toda esa música que escuchan desde
siempre, pero pocos se atreven a abrirse a nuevos géneros, y es ahí
donde procuro apuntar.
-¿Cuál es el disco que más te piden?
En los últimos dos años ha existido un boom de reediciones de discos argentinos, y en ese ámbito lo que siempre piden es Canción Animal de Soda Stereo, Bocanada de Cerati, Locura de Virus y Jardín de los Presentes de Invisible. Por supuesto que hay muchos otros, dentro de los que puedo mencionar Ten de Pearl Jam, Violator de Depeche Mode y Appetite for Destruction de Guns & Roses.
Eso
en cuanto a reediciones, porque en el caso de los discos de época
japonés, rubro en el cual he tenido la suerte de ir especializándome, lo
que más traigo es The Beatles y Led Zeppelin, King Crimson, Deep Purple
y Pink Floyd. Y es que cuando se trata de rock clásico, ahí el
coleccionista es exigente, y pese a que las reediciones de Dark Side of The Moon o Animals
de los Floyd salieron remasterizadas con un excelente sonido,
igualmente prefieren la edición de época, mejor aún si es una edición
japonesa y muy bien cuidada. El plus es que los entrego lavados con
ultrasonido, de manera de garantizar calidad de audio.
-Cuándo
empezaste en el rubro, ¿te planteaste alguna especialidad que se
mantenga hasta hoy, algún tipo de género que te guste más que otro?
Uno
siempre quisiera de este lado de la vereda poder influenciar con sus
gustos musicales al resto, y eso busco a la hora de ofrecer mis discos. Y
es porque yo agradezco hasta el día de hoy por ejemplo cada disco que
compré durante mucho tiempo a uno de los coleccionistas más respetados
como es Hugo Chávez. Él siempre estaba trayendo música que salía de lo
habitual, y fue así como mi colección de krautrock se fue acrecentando
con las recomendaciones que me entregaba el Hugo, quien suele traer
verdaderas joyas. Hablamos de elepés mal llamados “discos raros”, pero
son esas rarezas las que te van abriendo tu cultura musical. Por eso
mismo tengo en mi catálogo bandas como Kraftwerk, Brinticket, Harmonia, o
bandas psicodélicas chilenas como The Ganjas, Follakzoid o A Full
Cosmic Sound, que son del sello BYM Recods.
Cuando
me consultan por un disco de Los Jaivas, yo les digo, ¿Conoces Arco
Iris?. O cuando preguntan por música brasileña les digo, “tengo este
disco de Azimüth”, o “¿conoces a Marcos Valle?”. Es difícil plantearse
como disquería especializada porque uno vive de esto y necesita cubrir
la demanda de gustos que es muy transversal, pero ya que me preguntas yo
me especializaría en música latina, jazz, afro y psych rock.
-¿Se puede saber cuál es el álbum más caro que has vendido?
El último disco caro que vendí fue un Abbey Road,
edición japonesa completa con OBI e insert en versión picture disc, que
lo solté en $70,000. Pero el disco más caro no lo vendí acá en Chile
sino que fue a dar a manos de un coleccionista italiano en Milán y que
vendí por Discogs. Fue una edición mint de Así Habló el Computador
del chileno José Vicente Asuar. Lo publiqué acá en Chile pero me llevé
hasta insultos porque lo oferté a un módico precio de $300.000. Hablamos
de un disco de 1979 con un tiraje de tan solo 150 copias según
entiendo, y autoproducido por quien es considerado el padre de la música
electroacústica con reconocimiento en Chile y Latinoamérica. Finalmente
lo abrí al mercado internacional y lo vendí en menos de una semana por
500 dólares.
-¿Cuáles son las grandes joyitas o los discos más preciados que hoy tienes en venta?
Tengo un par de copias de Verano Fatal, Tu Labio Superior y La Joven Dolores
de Christina Rosenvinge, artista que me gusta muchísimo. Pero si miras
con detención el catálogo encontrarás reediciones de álbumes cumbieros
como Cera Perdida de Frente Cumbiero, o Tesura de Fruko y
sus Tesos. Para los más juveniles me queda una copia de una banda emo
indie rock que me gusta muchísimo y que es Hey Mercedes, con su
reedición extendida de vinilos coloreados de su clásico de 2001 Everynight Fire Works.
Puede que suenen desconocidos para la mayoría, pero para mi son joyas
que por supuesto escucho en mi casa y que recomiendo a los más
busquillas.
-¿Cuál es la máxima rareza que has tenido en venta?
Cuando
encargo discos japos han aparecido cosas increíbles, y que por lo mismo
no he pagado poca plata con tal de traerlas a Chile. Una de ellas fue
una edición promo del año obviamente, del compilado The Beatles/1967-1970.
Estaba completa, con todos sus inserts, OBI y como nuevo. Los discos
eran de un azul bellísimo, y lo increíble que apareció una segunda vez,
misma edición, mismo estado, y ese se quedó en mi mueble de discos.
Cuesta desprenderse de joyas como esas. Para qué decir de cuando he
tenido en mis manos y puesto en venta primeras ediciones japonesas de Led Zeppelin II o Revolver de los Beatles, cuyo vinilo es color rojo transparente, es muy cotizado en discogs y el sonido es otra cosa.
-¿Hay
algún tipo de cliente que te resulte particularmente agotador en las
ferias de vinilos o también cuando vendes por la web? (el que pregunta
mucho y no se lleva nada, el que insiste con rebajas, el que busca
ediciones demasiado específicas)
Yo debo
confesar que me molesta cuando te insisten por rebajas. Piensa que hay
discos por los que marginas entre $6,000 o $8,000, otros más, pero
descontar mil pesos por un solo disco no cae bien, porque a fin de
cuentas es el sueldo de uno. Uno trabaja buscando discos, importando, explorando nuevos proveedores dentro y fuera de Chile, e invirtiendo constantemente.
Yo
me pregunto si cuando van al supermercado se atreverían alguna vez de
pedir rebaja en el precio final de la boleta a la cajera. Sé que puede
sonar impopular, pero ¿por qué debe uno subvencionar el placer de otros?
Es cierto, yo no vendo algo que me es ajeno, y cuando viene un
comprador yo me relaciono con él como melómano y no otra cosa. pero por
lo mismo soy el primero en reconocer que los discos hoy por hoy están
demasiado caros. Con todo, yo nunca he pedido descuentos, que recuerde
al menos.
-Vendes también discos japoneses. ¿Cuál dirías que es la principal diferencia entre esas ediciones y las más “normales”?
Los
japoneses como sabemos son capos en todo, y por ende su fabricación de
vinilos en la época dorada del vinilo no es la excepción. Por lo tanto,
en general los discos japoneses tienen fama de tener muy buen sonido,
pero lo que los hace un objeto apetecido por coleccionistas también va
por su presentación, el característico Obi, y los inserts que suelen
traen. Son ediciones muy completas en ese sentido, no hay mucha
discusión en ese aspecto. Donde sí la hay es en el audio, porque si
vamos al plano audiófilo, se advierte por una parte en muchas ediciones
japonesas de música occidental un bajo nivel de ruido de la pasta en sí,
con un gran detalle musical, pero se puede percibir también una pérdida
de energía de las notas más bajas. No es algo significativo, pero si
tienes buenos equipos de sonido puede llegar a notarse.
Ahora puedo decirte que acabo de comprar en Gira2.cl mi primera copia del prestigioso sello de jazz nipón Three Blind Mice, el clásico Midnight Sugar.
Un vinilo exquisito con calidad HQ, disco 100% premium y cuyo sonido me
impactó. En la parte superior de la carátula se puede leer la leyenda
“Pure Sound Of Real Jazz”, es decir… puro placer!
-¿Tienes tu colección personal de discos? ¿Cuántos discos hay ahí y cuáles son tus dos a tres favoritos?
En
mi colección personal deben haber unos 2500 discos, varios box sets y
cerca de 300 singles de 7″. Entre mis discos favoritos puedo mencionarte
Tago Mago de Can; Benzaiten de Osamu Kitajima; y una de mis joyas más preciadas: el boxset de Mars Volta que titularon La Realidad de los Sueños.
Una caja atómica con todo lo que grabó la banda y de la cual solo
sacaron 5 mil copias a nivel mundial. El box se agotó en cosa de horas y
tuve la fortuna de comprar dos unidades, una para mí y otra para mi
hermano.
-¿Cuál es el disco que te encantaría tener en tu colección y que aún no posees?
El disco homónimo de Florcita Motuda, de la cual no existe reedición y fue autopublicado por Florcita en 1977.